¿Qué mujer no ha estado al borde de un ataque de nervios al momento de pensar en su boda? Para evitar los picos de stress que generan tantos preparativos, la solución ideal es relajarse y pensar en un casamiento en el que la informalidad sea el hilo conductor.
¿Y qué más relajado que un casamiento a la orilla del mar transparente, en un clima estable y cálido, donde ni el viento ni el agua pueden jugar una mala pasada?
Si existe un lugar ideal para este tipo de celebración, ese lugar es Miami. Destino elegido por empresarios, políticos y celebridades para festejar sus nupcias, Miami ofrece un medio ambiente de película, con la más variada oferta de soluciones al momento del evento.
Al hablar de una típica boda en la playa, la imagen central la comprende el altar, con una arcada cubierta de flores exóticas, donde el ministro oficia la celebración, ya sea católica, protestante o judía.
Los asientos ubicados en la playa de arenas blancas, distribuidos en forma de U mirando al mar, permite a los invitados disfrutar del evento con el plus de la puesta del sol. La luz de las velas y el aroma de las flores otorgan el toque romántico que este tipo de celebración requiere.
Por tratarse de un lugar costero, el menú en base a frutos de mar es colorido y selecto; mientras que, por su cercanía al trópico, Miami ofrece delicias exóticas aptas para el paladar más exigente.
Si hablamos de la indumentaria, las bodas en la playa admiten un estilo mucho más desestructurado. Las mujeres ataviadas con soleros de bambula, y los hombres con camisas hawaianas y pantalones color caqui son una constante en este tipo de evento, generando un ambiente relajado y ameno para disfrutar a pleno.
Texto_CAROLINA BOADA
Asesoramiento_JORGELINA D'ONOFRIO, Responsable de Catering del "OCEAN REEF CLUB" (Florida-USA)
