El maquillaje social actúa como un complemento de la estética femenina, ya que embellece el rostro y resalta tanto la mirada como los labios, generando un efecto atractivo, armónico, interesante y sensual ante la mirada de los demás.
El maquillaje siempre debe estar acorde con el momento, el evento y las circunstancias donde se va a lucir, acompañando la indumentaria y los accesorios; además, debe ser elegido en función de los rasgos del rostro (formas de ojos y labios) y, sobre todo, de la personalidad y el estilo de cada mujer. Para un make-up de día, lo ideal es aplicar después del corrector, una base suave (a tono con el color de la piel), y un rubor leve.
Los ojos se trabajan con un sencillo delineado y embellecedor de pestañas. Para los labios, es conveniente utilizar un color natural, o simplemente gloss.
Para un evento nocturno, es aconsejable un maquillaje más producido, con ojos trabajados con sombras que acompañan el color de la ropa o los accesorios; o bien, se puede optar por tonos neutros (marrones) o elegir teniendo en cuenta el color de los ojos y de la piel. Luego del delineado, se aplica embellecedor de pestañas (a prueba de agua); las más audaces, pueden sumar pestañas postizas. Los labios se resaltan con tonos más subidos, y se cubren con brillo transparente, para añadir un toque de glamour.
En ambos casos, el make-up debe complementarse con manos espléndidas, donde las uñas cumplen un rol destacado, ya sea por su prolijidad como por su color, adecuado a cada ocasión.
Ante cualquier duda, es importante recordar que la maquilladora está capacitada para asesorar correctamente a la cliente sobre el maquillaje ideal para cada acontecimiento ya que, como profesional de la belleza, dispone de los conocimientos y las herramientas necesarias para tal fin.
Texto_CRISTINA PONZINI (Maquillaje Social y Artístico)

|