Los denominamos así ya que, si bien han sido los generadores y formadores de cada uno de estos sujetos, representan modelos de referencia dentro de la pareja; modelos positivos o negativos, de repetición y diferenciación para la constitución de ellos mismos, como seres individuales y sociales. Por esta razón, hablamos de "los otros", ya que en lo que se refiere a esta nueva familia, comienzan a pertenecer a lo extra familiar; porque al hablar de "nueva familia" nos referimos a dos sujetos (sólo dos) esposo y esposa, diferentes (constitutiva, cultural y sexualmente) y diferenciados de su familia de origen, los cuales deciden y sostienen la idea de conformar un nuevo núcleo familiar.
Pero... ¿qué nos pasa con aquellos "otros" que nos dan consejos "porque ya lo han vivido"? ¿cuántas veces hemos escuchado las tan trilladas frases: "yo sé porqué te lo digo", "¡haceme caso!", "decile que ésto es así", "¡no quiero que te pase lo mismo que a mi!!!", y tantas otras más?
No debemos ignorar que dentro de la pareja siempre surgen conflictos, generados y/o sostenidos por distintas razones o motivos, y resueltos y/o solucionados por la misma pareja. Pero, para que el abordaje de los mismos sea sano y positivo, será necesario considerar los deseos, acuerdos y discrepancias reinantes en esta pareja.
Las
malas relaciones con los parientes del otro (sobre
todo con las suegras), suelen ser motivo de chiste,
pero sabemos que el chiste trae siempre consigo
mucho de realidad.
Para Sanz Yaque, "éste sigue siendo uno de los motivos más frecuentes de conflicto. Es muy difícil entender que la persona con la que vivimos es fruto de su educación. Es más, las parejas tienden a usurpar ese peso"..."Pero no hay que tratar de arrancar al otro de sus raíces afectivas, ni pretender cambiar su estructura familiar, porque se fracasará. Eso requiere un cambio en el modo de ver a la pareja, que se resume en que uno no debe fijarse en lo negativo de su familia política; lo cual no significa que vaya todos los domingos a comer a casa de los suegros". Así, la experta sugiere algunas otras pautas de actuación:
- Hay que mantener una relación cordial con la familia del otro. No tiene por qué ser afectiva, ni de total confianza, pero debe haber amistad.
- Hay que estar ahí porque se quiere a la pareja, no por los suegros, a los que no se tiene por qué querer.
- Se puede opinar de la familia política, pero no criticarla a ultranza. Y, desde luego, nunca utilizarla para atacar al otro, en frases del tipo "eres igual que tu madre".
- En los momentos de discrepancia, siempre hay que apoyar al cónyuge. Lo primero es el bienestar de la pareja, y después el de la familia.
- No darle vueltas al tema, que sólo sirve para contaminar el presente.
Para la resolución de los conflictos, sería bueno considerar distintas cuestiones. Las crisis siempre se asocian con discusiones importantes y frecuentes pero, según José Antonio Ríos, tener opiniones distintas no es un indicio de disfunción marital: "... la pareja que coincide en todo puede terminar con la sensación de quedar sometido al otro". Y lo mismo ocurre al contrario: "La que discrepa en todo, se convierte en distante". La solución es "enriquecerse uno con la visión del otro".
Estos son algunos consejos que la Lic. Sanz Yaque considera de importancia para la resolución de conflictos dentro de la pareja:
-
Para hablar de lo que discrepamos, hay que empezar
por tratar aquello que compartimos.
- Si estamos en desacuerdo con algo no hay que quejarse, sino plantear alternativas con las que estaríamos de acuerdo.
- Hay que evitar la dinámica de decir a todo "no me gusta", "no quiero" y "ésto está mal".
- No debe pensarse: "Es un imbécil por opinar así". Él o ella son así porque han aprendido una serie de patrones, que se deben a su evolución y a su educación, y que no pueden evitar.
- No hay que aguantarse y hacer como si nada pasara, porque al final eso trae consecuencias negativas.
- Hay que ser conscientes de que, para llegar a un acuerdo, ambos deben ceder en beneficio de la pareja.
Texto
_Lic. MARIA ALEJANDRA GAUDINI (M.P. 46408) y
Lic. ROMINA JESUS LIZIO (M.P. 46459) (Licenciadas en psicología)