Desde pequeñas, los cuentos infantiles nos hablan de la búsqueda del "Príncipe Azul", toda una odisea para la heroína. Sin embargo, ya grandecita, descubro que el verdadero problema no es encontrarlo, sino cómo seguir el cuento.
¿Qué hizo Blancanieves cuando el Príncipe Encantador dejó la toalla mojada sobre la cama? ¿Y cómo se arregló Cenicienta, después de un día agotador en palacio, para lucir espléndida en una cena "sin previo aviso" con los reyes? Ni que hablar de cuando nacieron los pequeños herederos, y había que levantarse a la madrugada a darles el "real biberón".
Durante generaciones, la literatura nos hizo creer que el cuento termina con el "primer beso de amor". pero, chicas, la verdad es que ahí el cuento recién empieza. Luego del baile de boda, la fiesta y la romántica luna de miel, comienza la verdadera historia: una que se escribe de a dos, con mucha paciencia, amor y una que otra "pequeña discusión".
Si alguien les dijo que la convivencia es fácil, les mintió descaradamente. Dos personas con historias, familias, costumbres y gustos diferentes, bajo el mismo techo y "para toda la vida". es complicado. Y aunque crean que piensan igual, que casi se leen la mente de tan parecidos que son, la verdad es que las diferencias afloran con la rutina diaria y hay que llegar a un equilibrio para no perecer en el intento.
No se asusten, no es un trabajo simple, pero tampoco imposible. Miles de parejas lo han logrado a lo largo y a lo ancho del planeta, así que a no desesperar !!! Si bien en algunas oportunidades querrán ahogarlo con la almohada o verlo consumirse lentamente por combustión espontánea, la mayoría del tiempo será el tierno hombre del cual se enamoraron y su sola presencia será suficiente para alegrarles el día. Porque el matrimonio es simplemente así: despertarse cada día junto al "Príncipe Azul", sabiendo que, a veces, puede desteñir un poco. .
Texto_CAROLINA BOADA

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