acostumbrados a ceremonias en una iglesia). Es importante ser muy puntuales para comenzar, por los que esperan (músicos, sacristanes, invitados). Si se retrasan, el padre deberá reducirles la ceremonia, para no perjudicar injustamente las actividades programadas a continuación de su boda.
La música debe ser acorde al significado del sacramento. Es preferible la instrumental a la cantada. Hay temas clásicos como la Marcha Nupcial y el Avemaría. Pueden contratar un conjunto en vivo, con voces e instrumentos propios, o bien pasar la música que la parroquia ofrece o que ustedes puedan traer pregrabada (en casettes o discos compactos).
Los arreglos tienen que ser pocos, sencillos y de buen gusto, reflejo de la humildad cristiana. Los fotógrafos y filmadores deben obtener las fotos y los videos de modo que no distraigan a los novios ni interrumpan la ceremonia.
Es conveniente gestionar
la fecha de la boda con un plazo no menor a
dos meses, para asegurarse de que no se interfieran
compromisos previos de la comunidad y que puedan
participar de los encuentros mensuales de catequesis
matrimonial para novios.
Los casamientos no tienen una tarifa, pero a los novios se los invita como católicos a hacer una contribución que guarde proporción directa con lo destinado a la fiesta, a la ropa y a la luna de miel. Es justamente por la celebración de la Iglesia, y no por otros motivos, que todo lo anterior y lo posterior tiene razón de ser. Ofrecemos una celebración accesible en su lenguaje y en sus signos; sentida y profunda, a la vez que dinámica, cuya duración no sobrepasa los cuarenta minutos. Y les obsequiamos la Libreta de Familia Cristiana.
La secretaría parroquial ofrece atención personalizada de martes a viernes, de tarde (pueden llamar al teléfono 482-2251).
Texto
_CAROLINA BOADA