invitados saltan o golpean el piso, para que éstas se rompan, como símbolo de buena suerte. Una o varias veces durante la fiesta, la novia es secuestrada por los amigos y el novio debe buscarla.
El festejo continúa al día siguiente, en la futura casa de los esposos. Todas las personas deben pagar por los cubiertos que utilizan; esta recaudación es un regalo para los recién casados. Finalizada la comida, la mujer debe limpiar el piso; los invitados pueden ensuciarlo adrede, pero sólo con monedas y billetes, como una especie de propina.
Texto_
EVANGELINA OVIEDO