La pareja llega a la iglesia en un auto decorado con cintas y flores frescas, y antes de ingresar, se ponen obstáculos delante de la mujer, como enseres domésticos.
Durante la ceremonia religiosa, el novio debe llevar mineral de hierro en su bolsillo, porque aleja al demonio. Tanto en la entrada de la iglesia como de la fiesta se atan cintas; esto significa que los enamorados estarán unidos por siempre.
En la recepción, invitados y novios comen caramelos de almendras, que simbolizan los aspectos dulces y amargos de la vida.
El baile tradicional es la Tarantella , donde todos los presentes danzan en círculo junto a la pareja.
La novia lleva una suerte de bolso, y mientras saluda a los invitados, éstos colocan dinero en él; éste es destinado a los gastos de la recepción. También se suele cortar la corbata del novio en pequeños pedazos, los cuales son subastados entre los comensales; este dinero se destina para la luna de miel.
Texto_EVANGELINA OVIEDO