Muchas veces, prepararse para un evento constituye el momento ideal para animarse a innovar, buscando un cambio de look que permita verse plena y diferente, luciendo un estilo renovado.
Para lograrlo, es importante el asesoramiento adecuado. Al momento de comenzar a pensar un modelo de vestido de fiesta, lo fundamental para el diseñador es conocer en profundidad el estilo de la persona que lo va a lucir, además del lugar y la hora del evento, y si se trata de algo formal o informal.
Si el evento es de día, es posible estar elegante combinando una prenda sobria en seda natural, con un buen pantalón (puede ser modelo pitillo, como indica la moda actual); lo ideal es que estén realizados en telas de calidad y con una excelente confección. Este modelo constituye un clásico del momento y, cambiando los accesorios, se puede adaptar a otra ocasión, lo que permite amortizar el costo de las prendas.
Para un evento nocturno, vuelve el vestido corto, con mucho movimiento en la parte de la falda. Las sedas naturales y las gasas son los materiales más utilizados; lo ideal es combinar dos o tres tipos de telas, para dar más importancia a la prenda.
El color blanco es la vedette de esta primavera-verano 2009, combinado con detalles en negro. El turquesa y el rosa completan la paleta, trabajados en sus diferentes gamas. Los estampados presentan diseños manufacturados, con efectos ópticos y dibujos llamativos.
Siguen en alza los detalles bordados, con aplicaciones en plata y oro, a los que se suman piedras, cristal y nácar. El detalle que viene con todo: el moño, en distintos tamaños, ubicado en hombros, escotes, cintura y cualquier otro lugar de la prenda.
Cuando se realiza ropa a medida, para una fiesta familiar, lo ideal es que las invitadas más cercanas a la agasajada (madrinas, hermanas, cuñadas) presenten una armonía de colores y modelos, para que no destaque una por sobre la otra, y que todas luzcan bien.
Texto_CAROLINA BOADA
Asesoramiento_ SONIA de TRAMAS (Espacio de Moda)