Rebelde, inquieta y original. Así es Agatha Ruiz de la Prada , una diseñadora que ha sabido dar a la moda española un aire fresco y colorido, desconocido hasta su llegada.
Corrían los años ochenta en Madrid cuando la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada presentó su primera colección, en una galería de arte y ante más de 3000 personas: 20 vestidos realizados con tela pintada, en los que arte y moda, pintura y diseño, se fundían en una atrevida mezcla. Desde entonces y hasta hoy se ha mantenido al margen de todas las corrientes dictadas por las principales pasarelas internacionales, creando un estilo propio y sumamente original, donde los colores estridentes, corazones, soles y estrellas son los principales protagonistas.
Hija de un famoso arquitecto y de una aristócrata catalana, Agatha cursó estudios en la Escuela de Artes y Técnicas de la Moda de Barcelona, haciendo patente muy pronto su talento y estilo a la hora de crear. Sus trajes, mezcla de humor y desparpajo, se han paseado por las pasarelas de Madrid, Barcelona, Milán, Berlín, París y Nueva York, entre otras principales ciudades del mundo.
Pero la creadora no se ha limitado a confeccionar únicamente prendas de vestir, sino que además diseña muebles, perfumes, objetos de decoración, ropa de cama, accesorios, ropa para niños y blanquería; incluso portadas de libros y discos llevan su inconfundible sello, travieso y optimista.
Nada se le resiste a esta mujer que ama la libertad y adora, según sus palabras: "la ropa feliz". Sus diseños reflejan humor, naturaleza y color. Un encuentro con el mundo infantil y primitivo. Hoy por hoy, ella ha conseguido lo que muchos anhelan: un estilo propio e inimitable. El mundo ya conoce a Agatha Ruiz de la Prada y se ha dejado encandilar por su originalidad; vestir sus diseños es una experiencia total, envolvente, transformadora. un acontecimiento, una hilarante aventura visual y sensorial. En definitiva, la felicidad hecha prenda.
Texto_CAROLINA BOADA