toman más trabajos de los que pueden realizar y el resultado es trabajos incumplidos. Por ello, es importante consultar con amigas que hayan pasado por dicha experiencia, o pedir referencias a personas conocidas, ya que el "boca en boca" sigue siendo una manera más que fiable para obtener este tipo de información.
Cuando los modelos de vestidos presentan varios detalles destacados o cuentan con un bordado importante, muchas veces esto inside en el precio final de la prenda, encareciéndola.
Algunas novias buscan
el valor más conveniente, pero no se fijan en la calidad del bordado, ni en el diseño o la confección (si es de alta costura o no), pudiendo obtener sorpresas desagradables. Muchos dicen que hacen lo mismo que se ve en la foto, pero al momento de la prueba no es así: varían las telas, no es la misma calidad de bordado ni la misma terminación. Por ello, es preferible llevar un vestido más sencillo, pero bien hecho (comprado o alquilado) y no la promesa de un vestido hermoso, que queda en el alfiletero.
Hay
distintas modalidades para adquirir el vestido
de novia: compra, alquiler a estrenar o alquiler
simple. En el caso de las dos primeras, es importante
concurrir con 4 meses de antelación, ya que el vestido se confecciona desde cero; durante este tiempo, la novia pasa por varias pruebas, en donde se realizan las distintas modificaciones. Si el vestido lleva un bordado, éste debe estar listo, por lo menos, 1 semana antes de la boda, ya que implica mucho tiempo de trabajo; desconfiar de quien asegure hacerlo a último momento, porque el resultado no será el esperado. Sólo deben quedar para la última semana, los ajustes finales de la prenda y ciertos detalles de terminación.
Otro
detalle a tener en cuenta es si se trabaja
con una sola persona (como puede ser el
caso de una modista), o si se trata de un
grupo de trabajo. Al ser una sola la persona
encargada de la confección, es necesario exigir el vestido terminado con mayor tiempo de antelación a la fecha de la boda; así, si la persona tiene algún inconveniente, es posible llevar la prenda a otro lado para su terminación. Distinto es cuando se contrata a una casa, que cuenta con un equipo de trabajo armado, ya que cualquier contigencia es resuelta por el grupo.
En
cuanto a los materiales, algunos negocios trabajan
con stock propio, para evitar problemas tales
como la falta de alguna tela o de elementos de
bordado; en estos casos, la novia puede ver con
antelación con qué se confeccionará su vestido. Las modistas, en cambio, suelen encargar las telas a la clienta, indicando las cantidades exactas de cada material; siempre guiarse por estas medidas, y no por las que indica el vendedor del negocio de telas.
Actualmente, es común que la novia, durante la fiesta, se cambie el vestido por uno más corto o más simple, que le permita bailar con comodidad y soltura. Algunas casas, cuando el vestido de la novia es muy trabajado o de diseño más complicado, facilitan, en calidad de préstamo, un vestido más sencillo para usar en la fiesta, permitiendo a la novia disfrutar plenamente de la parte más divertida del evento.
Texto
_CAROLINA BOADA
Asesoramiento_
LILIANA de
VALERIA NOVIAS